Y de repente, Teresa – Jesús Sánchez Adalid Pdf ePub

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La Inquisición contra T. de J..

Un proceso escondo a lo largo de siglos que al fin sale a la luz.

A lo largo del reinado de F. II, la Inquisición se lanza con denuedo y genuina obsesión a supervisar la sociedad de España. Absolutamente nadie está libre de sospecha.

Don R. de Castro es un inquisidor inexorable, ambicioso y precavido, que se ha consagrado esmeradamente a efectuar pesquisas sobre aquellas mujeres que caen en éxtasis o bien tienen visiones y enigmáticas revelaciones, por si acaso fuesen alumbradas, esto es, adeptas a la secta mística que tanto preocupa al Santurrón Oficio, que la considera herética y relacionada con el protestantismo.

Y para hacer las averiguaciones pertinentes, De Castro ha nombrado a 2 comisarios, un monje dominico y un caballero de la Orden de Alcántara, con atribuciones singulares y segregas.

En la mitad de todo eso, una mujer se afana por unir lo presente y lo eterno; separar la verdad de la apariencia y vivir una fe genuina y una espiritualidad pura: T. de J., la figura más grande y universal de la España del XVI, que sin embargo su fina intuición, su magistral escritura y su virtud probada, fue acosada por los inquisidores, algo que se escondió en los siglos siguientes y que el día de hoy, al fin, es sacado a la luz.

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